Veintidós años de Paz con Mariné

La utrerana de acogida y malagueña de nacimiento María Inés Guirado Cabrera, más conocida como Mariné, lleva desde temprana edad viviendo a la sombra de Santa María de la Mesa. «Entraba muy temprano a la iglesia y me ponía a rezarle a la Virgen antes de cualquier cosa y sin saber que era la Virgen de la Paz. Lo único que sabía es que era muy bonita y que me llamaba tanto la atención que me embelesaba con ella».
Así comenzó su idilio de Paz. Lleva tantos años siendo hermana de los Aceituneros que ya no recuerda cuando comenzó a serlo. Un primer paso que la llevó a convertirse en camarera de la imagen mariana dueña de los miércoles santos.
«Recuerdo que la última noche que hablé de eso con la camarera del Señor, Noelia, me preguntó que si me gustaría ser la de la Virgen». « ¿Yo cómo voy a ser la camarera? No podría tocarla, soy muy poca cosa para hacerlo». Esa fue la conversación que predijo su futuro porque una noche le hicieron la gran proposición que Mariné no pudo rechazar. «Me dijeron que entre todos querían que yo fuera camarera. Me harté de llorar». Así fue como Mariné sustituyó a Chelo, «una camarera excepcional».
El legado de Mariné destaca por la discreción de la misma. «No me gusta molestar a nadie. Si estamos todos, opinamos todos». Afirma que aún se pone nerviosa y que no se plantea dejarla hasta que se lo digan. «Comprendo que ya no pueda hacer ciertas cosas, pero nunca me he cansado ni me cansaré de ella» porque cuando más disfruta de la Virgen de la Paz es cuando está «frente a ella». «No la voy a dejar nunca, ni aunque yo ya no esté».






